Para todos aquellos que son demasiado güevones para usar el mouse y leer la primera parte: Resulta que por razones vagas se me ocurrió hacerle una entrevista a Dios (o dios). Después de un trámite que resultó más complicado que sacar la credencial de elector pero más fácil que sacar los permisos para abrir una charcutería, me dieron una cita y esperé eternidades mi turno de dialogar con Él.
Para las dos personas que estaban esperando esta segunda parte: Dejen de mentarme la madre por favor, me dio jaqueca y me está sangrando la nariz.
Continuamos.
Pues sí, entré a al cuarto de entrevista, el cuarto tenía una decoración digamos, minimalista. No. Disculpen, creo que más bien me encontraba en el Vacío, por eso el cuarto se veía algo vacío. Estábamos Él, el Vacío y yo; también había una mesa de café con galletitas, pero no me atreví siquiera a tocarlas, cabe decir que Él tampoco me ofreció.
Ni un momento dudé si quién estaba frente a mí era el Verdadero, de inmediato se podía percibir todo el palpitar del universo en la habitación, toda la majestad de la vida presionaba mi pecho, la vida y la muerte se volvían irrelevantes, los segundos, los minutos, las horas, los años desaparecieron, simplemente desaparecieron; todo eso me hizo sudar un poco, así que me quité el saco y desanudé mi corbata, las manchas de sudor se notaban bajo mis axilas pero fingí que no pasaba nada.
Luego escuché su voz, una voz que sonaba a millones de generales gritándole a todo pulmón a un soldado raso para que se fajara la camisa; con esa voz me dijo amablemente - Hola, toma asiento por favor- por supuesto obedecí, después hubo un momento sin tiempo, pero aún así muy largo, de silencio incómodo, debido principalmente a que lo único que hice después de sentarme fue tener la mirada perdida en el infinito y babear un poco. Cuando recobré la consciencia me preocupé mucho, apenas comenzaba la entrevista y ya la estaba arruinando, me dí cuenta que la única manera de salvarla era con uno de mis legendarios chascarrillos:
Su Humilde Servidor: Este...bueno...no se vaya a ofender, pero...es más bajito en persona, je-je-je (Moví las cejas en un patético intento de parecer simpático)
El Supremo Creador: ...
SHS: Esté...perdón por eso, me pongo un nervioso ¿sabe? Debería relajarme como usted, tan tranquilo, tan digno; luce bien, si me permite decirlo, de hecho, diría que luce divinamente... !Divinamente! ja-ja ¿Entiende? (Moví las cejas otro poco, luego traté de conquistarlo con mi mejor sonrisa de vendedor jeringas usadas)
Alfa y Omega: ...
SHS: ¿Usted es algo serio verdad? (Comencé a sudar frío, me dieron tics en el ojo) ¿O acaso es su primera entrevista y está nervioso? !Relájese! No es que sea el juicio final o algo así, ja-ja-ja, ¿Entiende? Juicio Final, porque usted es...
Tú Padre y Tú Madre:(Mirándome fijamente con su doscientos ojos vidriosos) Para de mamar por favor.
SHS: (Cagándome en los pantalones) Sí señor. Perdón señor.
Mr. Omnipotente: Bien, ahora, quiero que todo quede bien claro.(En ese momento me señalo con su tentáculo) Primero que nada: nada de preguntas personales, mi vida profesional es una cosa y mi vida privada es otro ¿ajá?
SHS: (Aún con los pantalones cagados) Sí.
Señorita Eternidad: En segundo lugar: No quiero que me preguntes nada relacionado con el sentido de la vida, nada de (con voz de niña malcriada) ¿de donde venimos? ¿a donde vamos? ¿quiénes somos? (Regresa a su voz habitual, la que afloja esfínteres) En cuanto preguntes eso o algo parecido, se acabó la entrevista, sin excusas.
SHS: Claro, claro (Taché todas las preguntas anotadas en mi libreta y luego di un suspiro que sonó como el llanto de mil filósofos)
El Mero Mero: Tercera y última:(Entrecerrando sus cuatrocientos ojos con cejas) Tú pinche pececito (Hizo un ademán despectivo con su ala de plumas de marmól color terracota) no está en el Cielo. ¿Entiendes?
SHS: Por supuesto. !Puff! Claro que entiendo, desde antes de llegar aquí lo sabía, no tengo ocho años (Contengo tres litros de lágrimas) Ejem...Primera pregunta...ehh...¿Me permite un momento? Con eso de que nada de preguntas sobre la vida, pues me dejó un poco desarmado, usted sabe ¿no?
Quién te mira mientras duermes: Claro que lo sé, yo lo sé todo ¿sabes?
SHS: Mmmm...¿cuanto tiempo tengo para hacer la entrevista?
Eric Clapton: Toda tú vida. Tú jodida vida, si me permites decirlo (revisa sus veinticinco uñas).
SHS: Mmmm...si, gracias. Ya tengo mi primera pregunta...
∞: Dispara. (En ese momento no me dí cuenta de que Él no estaba sentado, creó un asiento de anti-materia y acomodó sus millones de piernas peludas con dificultad) Detesto estos asientos ¿sabes? Pero me dijeron que si quería mejorar de la espalda tenía que usarlos, ya sabes como son los médicos. (Tardó otro poco para colocar sus setecientas nalgas) Ahhhh, ya está, comienza por favor.
La verdad es que todavía no estaba preparado, pero con eso de que tenía toda mi vida para hacer la entrevista, mejor era empezar ya...

